Fanny Mendelssohn es una de las pianistas y compositoras más importantes del Romanticismo musical. Su legado, junto al de otras pianistas-compositoras como Catharina Cibbini-Kozeluch, Hélène Liebmann, Maria Szymanowska o Clara Wieck-Schumann, va más allá de la creación de sus obras, al acercar sus composiciones al público y fomentar su divulgación a través de la edición y de la interpretación en diferentes espacios como los salones de la nobleza y las salas de concierto.
Hija de una acomodada familia berlinesa, recibió una excelente educación musical, junto a su hermano, Félix Mendelssohn, a quien estaba muy unida. Sin embargo, al igual que otras mujeres de su clase y época, no fue animada a llegar a ser música profesional, de modo que sus piezas fueron presentadas fundamentalmente en las Sonntagsmusiken (veladas musicales de domingo). En este distinguido salón musical que instituyó su padre, fue una destacada participante, tocando el piano como solista o como directora del coro y de la orquesta que participaban en dichas reuniones. Posteriormente, desde 1830 y hasta su muerte, se ocuparía de retomar estas veladas en su domicilio conyugal y ampliarlas para incluir en ellas recitales de poesía. Frecuentados por la aristocracia y la burguesía local, en estos ciclos de conciertos y recitales líricos participaron músicos como Franz Liszt, Niccolò Paganini y Clara Schumann, los escritores Heinrich Heine y Bettina von Arnim, y los hermanos Wilhelm y Alexander von Humboldt.
El catálogo de sus obras está formado por más de cuatrocientas composiciones, muchas de las cuales fueron concebidas como musique salonnière y estrenadas en las veladas ofrecidas en el domicilio familiar. Destacan en su producción musical, que también incluye obras para orquesta, solista y coro, entre otras, las piezas para piano y los Lieder.
Gracias a su labor, obras de autores como Bach, Mozart, Beethoven y su hermano Félix, se estrenaron en Berlín.