Lee el siguiente texto de la novela corta Bodoque (1944-45), de Mercedes Formica. Se trata de la obra con la que la autora se dio a conocer en el mundo narrativo en los años cuarenta del siglo XX.

 

La vida de Bodoque transcurre insegura, oscilando siempre. No tiene dentro de su pensamiento una idea sólida, un sí o un no rotundo en que descansar. Todo a su alrededor vacila, como un barco desarbolado, y sus nueve años, incipientes y puros, que apenas sí comprenden lo que ven, no le pueden ayudar. 

Cuando vuelve del colegio, tarde tras tarde, y solo tiene como refugio su bello cuarto de juego, frío y desapacible; cuando no encuentra en el hueco de las galerías las risas de sus hermanas; cuando adivina que su soledad es completa, que ya no le aguardará nunca la voz de su madre diciéndole desde el salón: –Acércate, hijo mío, quiero darte un beso –su corazón se echa a temblar. 

Comprende con una seguridad clarísima que, si su madre estuviese allí, que si sus hermanas le aguardasen como en otros tiempos, su angustia desaparecería

Él solo puede recordar que se marcharon un día de verano, silenciosas y tristes, cuando el sol caía como un chorro de fuego sobre las piedras de la calle. En un día de calor que dejó a las niñas mustias, desmadejadas. Lo abandonaron a esa hora de las tres en la que las gentes duermen la siesta. A esa hora del día en que todo parece que se sueña y los sucesos se ven lejanos, diluidos, sumergidos en el bache de la inteligencia, sumergidos en el hueco del tiempo y el calor. A esa hora en que se piensa con la fortuna y cuesta mucho trabajo volver a la realidad. 

Su madre lo había abrazado muy fuerte, más que nunca. 

–Yo había jurado que no te dejaría –murmuró con la voz llena de lágrimas. 

Mariana los separó con dulzura. 

–Es mejor no hacer escenas, madre. Es mejor para él. Ya no tiene remedio. 

Lo dejaron solo en los cuartos inciertos, largos, deshabitados de la casa. En los cuartos de proporciones hasta aquel entonces desconocidas. Creyó que iban a volver y durante semanas enteras las estuvo aguardando. Pero hacía ya mucho tiempo que nada sabía de ellas. Ni de su madre, ni de la pequeña María, más pequeña que él; ni de sus tres hermanas mayores, Mariana, Irene y Cristina.

Formica, Mercedes (2018). Bodoque, en A instancia de parte y dos obras más, ed. de Miguel Soler Gallo. Sevilla: Espuela de Plata (Renacimiento) (pp. 37-38).

ACTIVIDADES

1. Individual. Cuestiones referidas a las características de los textos narrativos.1.1. En todo texto narrativo hay una voz que cuenta los hechos de una manera ordenada: el narrador. En este fragmento de la novela de Mercedes Formica, ¿es un narrador en primera o en tercera persona? ¿Cómo se denomina este tipo de narrador?1.2. ¿Cuántos personajes aparecen en la historia? ¿Cómo imaginas al personaje protagonista? Haz una breve descripción de este.1.3. Busca en el diccionario el término “bodoque” y escribe el sentido que le otorga la autora a su personaje.1.4. Organiza la estructura del texto en planteamiento, nudo y desenlace.1.5. ¿Por qué se considera un texto narrativo?

2. Individual. Ponle un título y reescribe la historia cambiando el tipo de narrador para que la voz narrativa sea en primera persona o narrador protagonista.

3. En parejas. ¿De qué trata el texto? ¿Qué sentimientos predominan en el protagonista? ¿Qué recursos emplea la autora para ofrecer estas sensaciones de Bodoque? 

4. En grupos de tres. Bodoque describe una vivencia familiar de la autora que tiene como origen el divorcio de sus padres, producido en 1932. El protagonista, “Bodoque” es, en realidad, su hermano José María, el cual queda separado de su madre y hermanas y al cuidado de su padre y la nueva pareja de este. A continuación, vais a leer esta experiencia relatada en el primer tomo de memorias de Formica, titulado Visto y vivido y publicado en 1982, que os ayudará a hacer las actividades que continúan:

En el otoño de 1933 nos trasladamos a Madrid. Nuestra familia había sufrido un cambio de honda trascendencia que nos forzó a trocar Sevilla por la capital de España. Acogiéndose a la recién promulgada Ley de Divorcio, papá decidió rehacer su vida con una alemana, la cruel Gretchen Vögel […]. En concepto de «alimentos», el juez había fijado una pensión de mil pesetas mensuales, que debía cubrir los gastos de comida, vivienda, vestido, educación y cuidados médicos de una familia compuesta por cinco personas, madre y cuatro hijas, la menor de tres años. Lo que quiere decir que rozábamos la miseria […]. La Ley de Divorcio del año 32, interesada en proteger al cónyuge que rompía su matrimonio, apenas tuvo en cuenta el futuro de los hijos, víctimas inocentes de la ruptura. Todo lo que a ellos afectaba se decidía en unos minutos […]. Después de una primavera extenuante y un triste verano, mi padre salió para Alemania, y nuestra madre para Madrid, en compañía de todos sus hijos. Se había convenido que las chicas quedásemos bajo la custodia materna y la patria potestad paterna, arreglo desafortunado, como se verá más adelante. Pepe, el único varón, sería internado en los Christian Brothers de Gibraltar, compartiendo las vacaciones con sus progenitores. Esta cláusula nunca se cumplió y, de hecho, quedó separado de lo que había sido su familia. Cuando mi madre murió de cáncer de estómago, producido por el sufrimiento, calculé el tiempo que aquella criatura ejemplar había pasado con su hijo y, con pena infinita, supe que, a lo largo de veinte años, no llegó a tres meses. La Vögel no soportaba nuestra presencia en Sevilla. Blasco [abogado del padre] logró del juez la residencia forzosa en Madrid, lo que nos sumió en el anonimato de la gran ciudad, en una especie de muerte civil, lejos de nuestro ambiente, nuestra casa y nuestros amigos. La liquidación de la sociedad de gananciales nunca se realizó, vendidos o disimulados los bienes que la habían constituido. El obligado destierro y la mezquina pensión fueron parte del «castigo» impuesto a nuestra madre por no consentir en un divorcio de «mutuo consenso».

Formica, Mercedes (2020): Visto y vivido, en Pequeña historia de ayer (Memorias), ed. de Miguel Soler Gallo. Sevilla: Renacimiento (pp. 156-158).

4.1. Esquematiza los problemas que ocasionó el divorcio para Mercedes Formica, su madre y hermanas.4.2. A pesar de que la Ley de divorcio se promulgase durante la II República, época de importantes transformaciones sociales y de avances en materia de igualdad –recordemos que fue entonces cuando se consigue el derecho al voto femenino en 1931, gracias a la lucha de la diputada Clara Campoamor–, no cabe duda de que la sociedad era conservadora y no existía perspectiva de género en las leyes, por ello: ¿dónde se aprecian estas cuestiones en el testimonio de Formica? ¿Los padres tuvieron igual trato? ¿Qué factor causó especialmente dolor a la madre de la autora?  Trata de describir cómo quedaron ambos progenitores tras el divorcio.

4.3.  Relaciona este fragmento extraído del libro de memorias Visto y vivido con el párrafo seleccionado de la novela corta Bodoque e indica cómo se refleja la vivencia en la ficción. ¿Por qué puede suponerse que Formica quiso compartir con el público esta experiencia familiar?

5. En grupos de cuatro o cinco. Escribid un breve fragmento de la historia en la que Bodoque aparezca feliz con sus hermanas. Imagina una anécdota que un hermano pequeño pueda protagonizar. Utiliza la voz del narrador omnisciente. Para ayudaros, leed las siguientes líneas que están dedicadas a sus hermanas, una de ellas, Mariana, es la propia Mercedes Formica, que se introduce en la narración como personaje. A partir de estas líneas, podéis empezar vuestro relato:

Eran cuatro las hermanas de Bodoque. Mariana, Irene y Cristina, mayores que él, y una más pequeña, que se llamaba María. Mariana escribía novelas, y siempre estaba persiguiendo a sus hermanas para leerles un párrafo nuevo, pero sus hermanas Irene y Cristina no querían escucharla y la sorteaban escondiéndose por recovecos ignorados…

Formica, Mercedes (2018). Bodoque, en A instancia de parte y dos obras más, ed. de Miguel Soler Gallo. Sevilla: Espuela de Plata (Renacimiento) (p. 39).