Espacio 1

Leed el siguiente fragmento de El prevenido engañado, una de las Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas, y contestad a las preguntas que le siguen:

Murieron sus padres, quedando este caballero muy mozo, mas él se gobernaba con tanto acuerdo que todos se admiraban de su entendimiento, porque no parecía de tan pocos años como tenía; y como los mozos sin amor dicen algunos que son jugadores sin dinero o danzantes sin son, empleó su voluntad en una gallarda y hermosa dama de su misma tierra, cuyo nombre es Serafina, y un serafín en belleza, aunque no tan rica como don Fadrique, y apasionose tanto por ella cuanto ella desdeñosa le desfavorecía, por tener ocupado el deseo en otro caballero de la ciudad, lástima por cierto bien grande que llegase un hombre de las partes de don Fadrique a querer donde tenga otro tomada la posesión.

No ignoraba don Fadrique el amor de Serafina, mas parecíale que con su riqueza vencería mayores inconvenientes, y más siendo el galán que la dama amaba ni de los más ricos ni de los más principales. Seguro estaba don Fadrique de que apenas pediría a Serafina a sus padres cuando la tendría; mas Serafina no estaba de ese parecer.

Texto extraído de: Zayas y Sotomayor, María, Novelas amorosas y ejemplares (edición digital de Enrique González Figaredo en Lemir 16, p.88, 2012) Recuperado de: http://parnaseo.uv.es/lemir/revista/revista16/textos/04_zayas.pdf

 

  1. A partir del texto, ¿qué sabemos del protagonista don Fadrique?
  2. ¿Con quién pretende casarse el protagonista? ¿Hay algún problema? ¿Cómo cree el protagonista que se solucionará?
  3. ¿Qué ideas del matrimonio se desprenden de este fragmento? ¿Consideras que hay aspectos relativos al matrimonio que han cambiado? ¿Y aspectos que continúan vigentes?

 

Espacio 2

Leed el siguiente fragmento de El prevenido engañado, una de las Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas, y contestad a las preguntas que le siguen:

Llegó don Fadrique a Sevilla tan escarmentado en Serafina que por ella ultrajaba todas las demás mujeres, no haciendo excepción de ninguna: cosa tan contraria a su entendimiento, pues para una mala hay ciento buenas. Mas, en fin, él decía que no había de fiar dellas, y más de las discretas, porque de muy sabias y entendidas daban en traviesas y viciosas, y que con sus astucias engañaban a los hombres; pues una mujer no había de saber más de hacer su labor y rezar, gobernar su casa y criar sus hijos, y lo demás eran bachillerías y sutilezas que no servían sino de perderse más presto.

Texto extraído de: Zayas y Sotomayor, María, Novelas amorosas y ejemplares (edición digital de Enrique González Figaredo en Lemir 16, p.91, 2012) Recuperado de: http://parnaseo.uv.es/lemir/revista/revista16/textos/04_zayas.pdf

  1. ¿Qué significaba “discreta” y “necia” en el español del siglo XVII?
  2. ¿Cuál es la opinión de don Fadrique sobre las mujeres y sobre cómo deben ser?
  3. ¿Qué cualidades buscáis en vuestros compañeros y compañeras de vida?

 

Espacio 3

Leed el siguiente fragmento de El prevenido engañado, una de las Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas, y contestad a las preguntas que le siguen:


—Al fin, —dijo la duquesa—, ¿si hallásedes mujer noble, hermosa, virtuosa y discreta, presto rindiérades el cuello al amable yugo del matrimonio?

—Yo os prometo, señora —dijo don Fadrique— que vengo tan escarmentado de las astucias de las mujeres discretas que de mejor gana me dejaré vencer de una mujer necia, aunque sea fea, que no de las demás partes que decís. Si ha de ser discreta una mujer, no ha menester saber más que amar a su marido, guardarle su honor y criarle sus hijos, sin meterse en más bachillerías.

—¿Y cómo —dijo la duquesa— sabrá ser honrada la que no sabe en qué consiste el serlo? ¿No advertís que el necio peca y no sabe en qué? Y siendo discreta sabrá guardarse de las ocasiones. Mala opinión es la vuestra, que a toda ley una mujer bien entendida es gusto para no olvidarse jamás, y alguna vez os acordaréis de mí.

Texto extraído de: Zayas y Sotomayor, María, Novelas amorosas y ejemplares (edición digital de Enrique González Figaredo en Lemir 16, p.109, 2012) Recuperado de: http://parnaseo.uv.es/lemir/revista/revista16/textos/04_zayas.pdf

 

  1. ¿Con qué tipo de mujer quiere casarse don Fadrique?
  2. ¿Qué opina de esto la duquesa? ¿Cómo argumenta la duquesa su razonamiento?

 

Espacio 4

Leed el siguiente fragmento de El prevenido engañado, una de las Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas, y contestad a las preguntas que le siguen:


—¡Ay mi señora —dijo ella—, y cómo que vino! Mas dice que halló un hombre armado, que con una lanza se paseaba por la sala.

—¡Ay Dios! —dijo doña Gracia, riéndose muy de voluntad—. ¿No vé que soy yo, que hago la vida de los casados? Ese señor no debe de ser casado, pues pensó que era hombre. Dígale que no tenga miedo, que, como digo, soy yo.

Tornó con esta respuesta a don Álvaro la tercera; el cual la siguiente noche fue a ver a su dama, y como la vio así le preguntó la causa. Ella respondió, riéndose:

—Pues ¿cómo tengo de andar sino desta suerte, para hacer la vida de los casados?

—¿Qué vida de casados, señora? —respondió don Álvaro—. Mirad que estáis engañada, que la vida de los casados no es ésta.

—Pues, señor, esta es la que me enseñó mi marido. Mas si vos sabéis otra más fácil, me holgaré de saberla, que esta que hago es muy cansada.

Oyendo el desenvuelto mozo esta simpleza, la desnudó él mismo y, acostándose con ella, gozó lo que el necio marido había dilatado por hacer probanza de la inocencia de su mujer.

Con esta vida pasaron todo el tiempo que estuvo don Fadrique en la Corte, que como hubiese acabado los negocios y escribiese que se venía, y don Álvaro hubiese acabado el suyo, se volvió a Córdoba.

Llegó don Fadrique a su casa y fue recibido de su mujer con mucho gusto, porque no tenía sentimiento como no tenía discreción. Cenaron juntos, y como se acostase don Fadrique, por venir cansado, cuando pensó que doña Gracia se estaba armando para hacer el complimiento de la orden que la dejó, la vio salir desnuda y que se entraba con él en la cama, y admirado de esta novedad, le dijo:

—¿Pues cómo, señora, no hacéis la vida de los casados?

—¡Andad, señor! —dijo la dama—. ¡Qué vida de casados, ni qué nada! Harto mejor me iba a mí con el otro marido; que me acostaba con él y me regalaba más que vos.

—Pues ¡cómo! —replicó don Fadrique—. ¿Habéis tenido otro marido?

—Sí, señor —dijo doña Gracia—. Después que os fuistes vino otro marido tan galán y tan lindo, y me dijo que él me enseñaría otra vida de casados mejor que la vuestra.

Y finalmente, le contó cuanto le había pasado con el caballero cordobés, mas que no sabía qué se había hecho, porque así como vio la carta de que él venía no le había visto.

Preguntole el desesperado y necio don Fadrique de dónde era y cómo se llamaba. Mas a esto respondió doña Gracia que no sabía, porque ella no le llamaba sino otro marido. Y viendo don Fadrique esto, y que pensando librarse había buscado una ignorante, la cual no sólo le había agraviado, mas que también se lo decía, tuvo su opinión por mala y se acordó de lo que le había dicho la duquesa.

Texto extraído de: Zayas y Sotomayor, María, Novelas amorosas y ejemplares (edición digital de Enrique González Figaredo en Lemir 16, p.114, 2012) Recuperado de: http://parnaseo.uv.es/lemir/revista/revista16/textos/04_zayas.pdf

Preguntas

  1. ¿Qué anécdota nos cuenta este fragmento?
  2. ¿Por qué don Fadrique le cuenta una mentira sobre lo que supone llevar una vida de casados a doña Gracia?