El universalismo de Kohlberg se cuestionó en dos puntos fundamentales y uno vino de la mano de Carol Gilligan: 

  1. Hay diferencias considerables según el marco cultural al que nos referimos y 2. Hay diferencias considerables según el marco de sexo/ género.

    En el primer caso investigaciones realizadas sobre diferentes culturas han lanzado resultados según los cuales, no hay sujetos que llegan al estadio 5 y 6 antes de los 23 años; solo el 25% de los sujetos de las sociedades occidentales acceden al estadio 5 y el 5% al estadio 6, y, en algunas sociedades como las Bahamas, Belice o Turquía no hay rastro del estadio 6… (Datos extraídos de la página web de la profesora Àngels Varó Peral) De esto no tenemos que concluir que el modelo sea inservible, sino que las pretensiones de su valoración tienen que ser más modestas. 
    En cuanto al segundo, Carol Gilligan (Nueva York 1936) fue discípula de Kohlberg y para estar muy familiarizada con sus investigaciones sobre el desarrollo moral, observó una serie de deficiencias: 
    1. Kohlberg realizó sus investigaciones solo sobre sujetos del sexo masculino. 
    2. Kohlberg usaba dilemas morales hipotéticos (supuestos teóricos, no basados en hechos reales) que podrían estar sesgados en su planteamiento y provocar desviaciones en las respuestas de los sujetos. 
    3. En la escala final del desarrollo moral de Kohlberg las mujeres llegaban a resultados inferiores a los hombres. 
    Ante estas deficiencias, Gilligan realizó un nuevo estudio empírico en el cual los sujetos eran mujeres y los dilemas que se proponían eran cuestiones reales (dilemas reales), como el aborto. El resultado (“Con voz diferente” 1977) fue el descubrimiento de un modelo ético diferente al propugnado por Kohlberg. Si este sostenía cómo modelo de desarrollo moral una ética de la justicia, en los estudios de Gilligan salió a la luz la ética de la cura. Descubrió que los hombres se analizaban desde una visión formal y abstracto, es decir, en el respecto a los derechos formales de los otros, en el ámbito individual y en las reglas. Las mujeres, por otro lado, se movían en la realidad cotidiana, en la responsabilidad cabe los otros, en las relaciones y en una concepción global y no solo normativa de la moral. 
    “Hay que contar con otros componentes además de la justicia, como son la cura o compasión (care) y la responsabilidad. Ser maduro moralmente no consiste solo a llegar a ser justo, sino también a ser compasivo y capaz de responsabilizarse de aquellos que nos están encomendados. Gilligan considera que, además de la voz moral de la justicia, está la voz moral de la cura y que ambas se complementan.  La voz de la justicia, se sitúa en la perspectiva de aquello universal y la voz de la cura o la compasión está por los precisan de ayuda que son responsabilidad nuestra, empezando por los más próximos”. (AA. VV (2005). Dilemas morales. València: La Nave Libros, pág. 31) 
     
    1. ¿Tiene alguna importancia que un estudio sobre el conjunto la población se realice solo con sujetos varones? 
    2. ¿Qué planteó Carol Gilligan? 
    3. Define con tus palabras que significa la ética “del cuidado”. ¿Y la de “la justicia”? 
    4. Busca ejemplos en la prensa o bien a tu alrededor, en la vida cotidiana, que ilustren esta ética del cuidado 
    5. ¿La “ética del cuidado” es deseable para todo el mundo, sean hombres o mujeres? Argumenta tu respuesta.