María Zambrano sufrió la persecución de la dictadura franquista que la obligó a permanecer cuarenta y cinco años exiliada de España. Conoció, pues, la intransigencia y la crueldad de un régimen totalitario. De ahí que hiciera una defensa entusiasta de la democracia como único sistema político que garantiza la dignidad de las personas. Lee el siguiente fragmento de Persona y democracia (1956):  

El orden democrático se logrará tan sólo con la participación de todos en cuanto  personas,  lo cual corresponde a la realidad  humana. Y que la igualdad de todos los hombres,  «dogma», fundamental de la fe democrática, es igualdad  en tanto  que personas  humanas, no en cuanto a cualidades o caracteres: igualdad no es uniformidad. Es, por el contrario, el supuesto que permite aceptar las diferencias, la rica complejidad  humana, y no solo la del presente,  sino la del porvenir.  La fe en lo imprevisible. 

María Zambrano (2011). Persona y democracia, Obras Completas, Vol. III, Barcelona: Galaxia Gutenberg, pp. 500-501) 

 

Una vez leído el texto, contesta a las siguientes cuestiones: 

  1. ¿Cómo podrías definir el termino persona?
  2. ¿Qué diferencia hay entre persona e individuo?
  3. ¿Qué significa que la “igualdad no es uniformidad”?
  4. ¿Qué rasgos tiene que tener un buen orden democrático?