Lee los siguientes fragmentos y responde a las cuestiones que tienes a continuación. El primero lo escribió Marie de Gournay en 1626, el segundo pertenece a la obra “Emilio” del filósofo Jean Jacques Rousseau y fue escrito en 1762. 

Fragmento I 

“Bienaventurado eres tú, lector, si no perteneces al sexo al que se le prohíben todos los bienes, privándole de la libertad; al que incluso se le prohíben casi todas las virtudes, alejándolo de cargos, oficios y funciones públicas. En una palabra, al que se le sustrae el poder –en cuyo ejercicio moderado se conforma la mayoría de las virtudes– con el fin de darle como única felicidad y como virtudes únicas y soberanas la ignorancia, la servidumbre y la facultad de hacer el necio, si ése es el juego que le place. Bienaventurado eres, otra vez, porque puedes ser sabio sin cometer una ofensa: tu cualidad de hombre te concede, al igual que lo prohíbe a las mujeres, toda acción de altos vuelos, todo juicio sublime y toda exquisitez en el discurso especulativo.”  

De Gournay, Marie. Agravio de damas. Citado y revisado el 5/2/2022 en https://www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol30num2/articulos/marie-gournay.html 

Fragmento II 

“No les quitéis la alegría (a las mujeres), las risas, la algazara, los retozos, pero impedid que no se hastíen de uno para correr al otro, no permitáis que en ningún instante de su vida dejen de conocer el freno, que se acostumbren a ser interrumpidas en medio de sus juegos y llevadas a otras ocupaciones sin chistar […] De este hábito de sujeción resulta una docilidad que las mujeres necesitan toda su vida, puesto que nunca cesan de estar sometidas o a un hombre o a los juicios de los hombres, ni nunca les está permitido quedar por encima de esos juicios. La cualidad primera y más importante de una mujer es la dulzura: hecha para obedecer a un ser tan imperfecto como el hombre, tan lleno a menudo de vicios y tan lleno siempre de defectos, debe aprender desde hora temprana a sufrir incluso la injusticia y a soportar las equivocaciones de un marido sin quejarse.”  

Jean Jacques Rousseau (1990). Emilio o de la educación. Madrid: Alianza, pág. 502. 

  1. ¿Cómo sintetizarías la queja de Marie de Gournay? ¿Qué papel considera que se adjudica a las mujeres y cuál a los varones? 
  2. ¿Qué consideración tiene Rousseau de las mujeres? No lo reduzcas a unas pocas palabras, desarrolla las diversas ideas.
  3. Observa que entre el primer y segundo texto hay una diferencia de casi 150 años, por otra parte, solemos creer que el paso del tiempo nos permite avanzar en la consideración de los seres humanos. ¿Qué dirías a este respecto y en relación con el contenido de ambos textos?
  4. ¿Crees que el contenido de alguno de los textos tiene vigencia? No pienses solo en el mundo que tienes más cerca de ti. Ilústralo con algún ejemplo.