Leamos el siguiente texto de la socióloga Marina Subirats.
Existe (…) un énfasis social enorme para que los niños sigan el modelo de la masculinidad dominante, y ese énfasis queda reflejado también en la educación y en muchos de los hábitos y prácticas de la escuela mixta. La escuela inculca y valora la competitividad: no se trata de ser mejor, sino de ser mejor que los demás, de ganar, de ser el primero. Y ello incluye elementos de fuerza, de imposición, de dureza, que aparentemente van contra muchos de los valores afirmados como tales -solidaridad, cooperación, amistad, compasión, respeto-, pero que en realidad son los que obtienen recompensa en el sistema educativo (…) En la escuela, toda posición perdedora implica desprecio y burla (…) Junto al aprendizaje del ganador, indisolublemente unido a él, está la otra cara de la moneda, el aprendizaje del perdedor, de la amargura y la angustia que van unidas a esta posición (…) La construcción de una personalidad de género masculino capaz de competir para ganar implica toda una serie de características, entre las que cabe destacar el rechazo de las emociones y la castración de las actitudes sentimentales y emotivas que puedan suponer un freno a la capacidad de competir y de enfrentarse”.
(Subirats, Marina y Tomé, Amparo (2007). Balones fuera. Barcelona: Octaedro, págs. 62-4)
- ¿Cuál es la tesis del texto?
- ¿Qué valores se plasman y qué contravalores?
- ¿Qué sucede cuando a una persona se le enmarca en un modelo predeterminado? Apóyate para responder en las viñetas que tienes a continuación.


4. Mira las siguientes viñetas y di qué valores adjudicarías a cada una de ellas. ¿Hay diferencia con las anteriores, si tu respuesta es afirmativa, en qué sentido?
5. Efectúa una breve redacción analizando hacia dónde crees que conduce una forma de educar y valorar la educación recibida u otra.

