Esta actividad, que completa la presentación de Simone Veil, está encaminada a reflexionar críticamente sobre la aún controvertida cuestión del aborto y comprender la labor de la prensa y los medios de comunicación en las decisiones políticas. A la manera de una reportera de un diario de tirada nacional, vais a informaros sobre un tema polémico para el que se está requiriendo el consenso de una mayoría social y, aún más importante, vais a pasar a la acción preparando las preguntas que indaguen sobre la posición de la ciudadanía al respecto.
Para llevar a cabo esta actividad os debéis dividir en parejas, de modo que cada persona leáis solo un documento y luego tengáis que poneos de acuerdo sobre cómo realizar las preguntas de una manera más perspicaz.
Una persona de la pareja leerá el fragmento seleccionado del discurso parlamentario en defensa de la “Ley Veil” y resumirá los aspectos más destacados que Veil utiliza para persuadir al auditorio de la necesidad de la despenalización.
Entre tanto la otra parte de la pareja leerá y subrayará las preguntas de la entrevista de Annick Cojean que le resulten más interesantes a la hora de conocer la información que maneja la ciudadanía sobre la cuestión del aborto.
Con estas anotaciones tenéis que redactar vuestra propia entrevista. En ella debéis tener en cuenta:
- La edad y entorno social/cultural/religioso de los/as entrevistados/as;
- El tiempo disponible para las respuestas;
- Y la realidad legislativa actual en España.
Posteriormente, las respuestas pueden analizarse en común durante otra hora lectiva para comparar si existe o no consenso al respecto.
Fragmento del discurso para la actividad:
“Señor Presidente, señoras y señores, si siendo Ministra de Salud, mujer, no parlamentaria intervengo hoy en esta tribuna para proponer a los elegidos de la nación una modificación profunda de la legislación sobre el aborto, crean ciertamente que lo hago con un profundo sentimiento de humildad, tanto frente a la dificultad del problema, como frente a la amplitud de resonancias que suscita en lo más íntimo de cada uno y una de los franceses y francesas, y lo hago con absoluta consciencia de la gravedad de las responsabilidades que vamos a asumir juntos.
[…]
¿Por qué entonces seguir cerrando los ojos? Porque la situación actual es mala. Diría más, es deplorable y dramática. Es mala porque la ley es burlada abiertamente, peor todavía, es ridiculizada. Cuando la brecha entre las infracciones cometidas y las que son perseguidas es tal que ya no se puede hablar de represión, es el respeto de los ciudadanos por la ley, y por lo tanto la autoridad del Estado, lo que se cuestiona. Cuando los médicos desde sus consultorios violan la ley y lo hacen saber públicamente, cuando los juzgados, en lugar de seguir los casos son invitados a referirse en cada caso al Ministerio de Justicia, cuando los servicios sociales pertenecientes a organismos públicos dan los datos necesarios para interrumpir un embarazo, cuando abiertamente se organizan charters al exterior con el mismo fin, digo que estamos en una situación de desorden y anarquía que no puede continuar.
Me dirán ¿y por qué haber dejado que la situación se degradara de esa manera y por qué tolerarla? ¿Por qué no hacer respetar la ley? Porque si hay médicos, personas de organizaciones sociales y un cierto número de ciudadanos que participan en estas acciones ilegales, es porque se han visto forzados a hacerlo; en oposición a veces a sus convicciones personales, se ven enfrentados a situaciones de hecho que no pueden desconocer. Porque frente a una mujer resuelta a interrumpir su embarazo, saben que rechazando darles un consejo y apoyo, la están condenando a la soledad y la angustia de un acto perpetrado en las peores condiciones, que las arriesga a quedar mutiladas para siempre. Saben también que la misma mujer, si tuviera dinero, si supiera informarse, iría a un país vecino, o a ciertas clínicas en Francia, donde podrá sin ningún riesgo, ni ser penalizada, poner fin al embarazo. Y esas mujeres no son necesariamente ni las más inmorales ni las más inconscientes. Son las mujeres con las que nos encontramos día por medio y de las que ignoramos la mayor parte de las veces, sus dramas y sus angustias.
[…]
Querría antes que nada compartir con ustedes mi convicción como mujer - y me disculpo de hacerlo delante de esta Asamblea compuesta casi exclusivamente por hombres-: ninguna mujer va a hacerse un aborto con el corazón alegre. Basta oír a las mujeres.
[…]
Sólo les daré una prueba, y es que usando un procedimiento totalmente excepcional en materia legislativa el gobierno les propone limitar su aplicación a cinco años. Así, en la hipótesis en que en el curso de ese lapso parezca que la ley que votaron no se adapta ya a la evolución demográfica ni al progreso médico, el parlamento podría pronunciarse nuevamente a los cinco años y tener en cuenta esas nuevas condiciones. Otros dudan. Son conscientes de la angustia de demasiadas mujeres y querrían ayudarlas; temen sin embargo los efectos y consecuencias de la ley. A éstos, quiero decirles que, si la ley es general y por lo tanto abstracta, está hecha para aplicarse a situaciones individuales a menudo angustiantes; y que, si ya no prohíbe, no crea ningún derecho al aborto, y que, como decía Montesquieu, "la naturaleza de las leyes humanas es la de estar sometida a todos los accidentes que vinieran y a variar a medida que las voluntades de los hombres cambien. La naturaleza de las leyes de la religión, por el contrario, es la de no variar jamás. Las leyes humanas estatuyen sobre el bien, la religión sobre lo mejor".
[…]
Pero no podemos ya cerrar los ojos frente a los 300.000 abortos que cada año, mutilan a las mujeres de este país, se burlan de nuestras leyes y humillan o traumatizan a quienes recurren a él.”
Discurso pronunciado el 26 de noviembre de 1974 en la Asamblea Nacional como presentación y defensa de su proyecto de despenalización del aborto)
Y enlace a la entrevista con Annick Cojean Le Monde para la actividad (consultada: 15/1/2022): https://drive.google.com/file/d/1bj61qWcHLcN6wDMcfewDs8H1RW3M0Q0q/view?usp=sharing