Celia Viñas, que cultivó diversos géneros literarios, destacó por realizar una poesía renovadora. A continuación, lee algunos poemas pertenecientes a su obra Trigo del corazón (1946) y responde a las preguntas:
“Los palos del telégrafo” (Doña María de Ocaña)
A María Aurelia Campmany, casi andaluza
Uno, dos, tres
uno, dos, tres,
otra vez
los palos del telégrafo
junto a mi tren.
Uno, dos, tres,
uno, dos, tres.
¡Cómo me gusta irme
para volver!
Telegramas azules
pondré después.
Norte, Sur, Este, Oeste
uno, dos, tres.
–He llegado. –Ya vuelvo.
–Te tengo que ver.
–No me esperes. –Mañana
te abrazaré.
Uno, dos, tres,
uno, dos, tres,
los palos del telégrafo
junto a mi tren.
“El cartero”
(Huéneja-Dólar)
Papeles son papeles,
cartas son cartas...
corre, mi carterillo,
que el tren ya marcha.
Sentires y dolores
de la distancia.
En mi cartera vieja
puñal de plata
y rosas frescas
y una esperanza...
Cada carta, una mano,
¡corre, cartero!,
cada carta, una mano
que envía un beso,
que el tren ya marcha,
quizás también tú esperas
alguna carta...
¡Corre, cartero!
¡Adiós!
El tren ya marcha,
marcha,
marcha,
marcha.
- Leed en alto el primer poema (todo el alumnado del aula a la vez). Posteriormente, comparte con el resto del estudiantado del aula las sensaciones que habéis experimentado con la lectura colectiva.
- En los versos siguientes, cuenta las sílabas con corrección. Observa si hay alguna sinalefa o si la palabra final de cada verso es aguda (+1), llana (0) o esdrújula (-1) para que el resultado sea correcto.
Cada carta, una mano,
¡corre, cartero!,
cada carta, una mano
que envía un beso,
que el tren ya marcha,
quizás también tú esperas
alguna carta...
¡Corre, cartero!
¡Adiós!
- Busca algunas figuras literarias de repetición
- Compón una variación de cada uno de los poemas siguiendo la estela de Celia Viñas.