Lee con atención el siguiente fragmento de Cuentos del Romancero de Carmen Conde y a continuación contesta a las posteriores preguntas: 

Ganada por Isabel y Fernando, los reyes máximos de España, en 1942 caía Granada en poder de los cristianos. Un lunes a mediodía, Boabdil el Chico, rey hasta entonces de la joya de Andalucía, saliose de la ciudad rodeado de sus caballeros. También le seguía su madre.  

Atravesó el rey Chico el Genil mojándose con sus amadas aguas las espuelas de oro, cosa que nunca hiciera. Al llegar a una cuesta muy alta, camino de la áspera Alpujarra, se paró a mirar por última vez a Granada. 

- ¡Granada la famosa, consuelo y alegría mía! –clamó angustiado– ¡Albaycín, Alcaycería, Alhambra, Aliuzares, Mezquita, baños, huerta, río! ¿Por qué habré de apartarme de vosotros y no volver a veros más? ¡Ciudad mía, amada mía, pronto ya no te veré! ¡Rueda de la fortuna loca: ay de quien se fíe de ti! Ayer era famoso rey y hoy no tengo nada en qué mandar! 

Tan grande era su dolor, tan temeroso de que Granada pudiera estropearse con cualquier ataque que se rompiera su hermosura, que el pobre rey chico desmayose de llanto y agonía. 

Al hallar arremolinados a los caballeros en torno a su hijo, preguntoles la reina mora: 

- ¿Qué os pasa? 

 Un moro viejo, cortésmente se lo dijo 

- Tu hijo está mirando a Granada y el dolor le mata, reina. 

Entonces fue cuando la madre, con altivez y desdén dijo en una voz tan alta que aún suena en aquellas cumbres: 

- ¡Bien está que la llore como una mujer, ya que no la supo defender como un hombre! 

No solo se perdían las ciudades - dijo, haciendo una pausa en sus relatos el abuelo Romancero- no solo por ellas lloraban los poetas, que también doncellas y caballeros, moros y cristianos, caían en penoso cautiverio. 

Unas veces en mazmorras, otras en menudos y tristes servicios, los que vivían lejos de los suyos, entre enemigos de raza y religión veían pasar con ahogo los días, soñando con la libertad que, al fin, casi siempre llegaba. 

 Conde, Carmen (1978). Cuentos del Romancero. Madrid: Ediciones 29. 

 

  1. Lee con atención el texto de Carmen Conde y responde las siguientes preguntas: 

1.a) Localiza el texto. ¿Dónde sucede lo que se cuenta? ¿Cuándo sucedió? ¿Podrías encontrar una imagen de un mapa que refleje la situación política de la Península en aquel entonces? 

1.b) ¿Quién es el protagonista de la historia?  

1.c) Utiliza dos o tres adjetivos para describir el estado psicológico de Boabdil el Chico. ¿Qué ha sucedido para que se sienta así?  

  1. La cohesión es una de las propiedades fundamentales de los textos. Una estrategia para lograr la cohesión es la recurrencia semántica, por eso en el texto se usan diferentes palabras y expresiones para referirse reiteradamente a Granada y a Boabdil. Encuéntralas. 
  1. Te damos ahora algunas palabras propias de un registro estándar, encuentra en el texto un sinónimo o palabra equivalente en el texto, que probablemente será propia de un registro más formal. 
  1. En el texto encontramos un uso propio de la lengua medieval, los pronombres personales átonos aparecen pospuestos al verbo conjugado. Identifica estos casos y observa qué sucede con el uso de la tilde.  
  1. Probablemente como consecuencia del momento histórico en el que se contextualiza la historia, en los últimos fragmentos se alude, en boca de la madre de Boaddil, a la actitud y comportamiento que se esperaba de hombres y mujeres. ¿Tendría vigencia esa afirmación hoy en día? Discútelo con tus compañeros expresando tu acuerdo o desacuerdo.
  1. Lo que en este fragmento de Cuentos del Romancero de Carmen Conde se narra. ¿Es realidad o ficción? ¿Por qué? 
    1. Fíjate en el título de la obra a la que pertenece esta narración: Cuentos del Romancero. ¿Qué es el Romancero? ¿Qué forma literaria se utiliza en esas composiciones?
  1. ¿Cuál crees que ha sido la labor de Carmen Conde en relación con el Romancero?