Lee este fragmento del prólogo de la obra La emperatriz amarga de Manuel Francisco Reina, centrada en la figura de la emperatriz Vibia Sabina, y responde a las cuestiones planteadas. 
No hay nada más duro que el corazón de una mujer traicionada -dijo la emperatriz Sabina con la mirada perdida, como quien divisa a lo lejos el aleteo de una divinidad antigua y terrible-. Quizá algún día las mujeres podamos mirar a los ojos a los hombres sin tenerles miedo –musitó con tristeza-, sin sufrir las consecuencias de su incomprensión. Me temo, lamentablemente que ese día no ha llegado aún, ni llegará pronto. Para mí, sin embargo, esta noche terminará su yugo y podré descansar de la marmórea carga de haber sido sólo un símbolo, una efigie para ser esculpida y adorada, para ofrecer el reverso femenino de una moneda o, lo que es lo mismo, para servir de trueque en un juego de poder en el que todo se me consentía salvo sentir. Salvo ser humana y conducirme según las pasiones y sentimientos de cualquier criatura viva. 
La emperatriz, mi vieja amiga, sentenció igual que si se quitase un enorme peso invisible de encima, mientras acariciaba el borde de la copa dorada cuyo contenido yo no conocía sino como un presentimiento que atenazaba mis palabras. A su lado, en la pequeña mesa estucada con preciosas piedras y maderas de olor, había junto a la delicada jarra de vino, un pequeño y casi minúsculo objeto de vidrio oscuro que había sido abierto y vaciado. 
Observé en la misma mesa unas flores enormes y blancas de datura, de intenso color dulzón, entreveradas con unos largos tallos verdes de flores también blancas como las silvestres que nacen en las revistas de los ríos, y las hechiceras utilizan para sus pócimas y tósigos. Sabina sabía mucho de aquellas plantas. Una vieja matrona la había iniciado en el poder y propiedades del mundo vegetal desde que era una chiquilla. Tanto era así que yo, como ellas, conocía bien que la mezcla de aquellas dos esencias vegetales producía un dormir profundo y sin regreso. Permanecí en silencio, respetuosa ante esa mujer soberbia, incluso en su derrota. [...] Notaba mi presencia, a quien había llamado en medio de la noche, para mi sorpresa, cuando ya estaba cercana al sueño [...] 


Reina, Manuel Francisco (2011). La emperatriz amarga. Barcelona: Roca Editorial, (consultado el 10-10-21), <https://books.google.es/>   
 
En este libro el autor relata la historia de Vibia Sabina, esposa del emperador Adriano, considerada una de las primeras mujeres maltratadas de la historia. Hay testimonios de esto, aunque escasos, en la Historia Augusta o en De viris illustribus de Suetonio. En estas obras se dice que tomaba pócimas para evitar el embarazo, puesto que vivía atemorizada con la idea de engendrar un hijo con el monstruo de su marido. 
 
1. Busca en el diccionario el significado de aquellas palabras que desconozcas. 
2. Este fragmento habla de la muerte de la emperatriz Vibia Sabina. A partir de lo leído, ¿puedes identificar aquellas frases del texto que nos explican cómo muere? 
3. En el texto podemos deducir que Vibia Sabina ha sido maltratada por su marido, el emperador Adriano. ¿Cómo lo sabemos? 
4. La narradora de este fragmento es la poeta Julia Balbila, poeta del séquito de la emperatriz a quien se confiesa poco antes de morir en la novela La emperatriz amarga. Busca información acerca de esta poeta. 
5. A pesar del maltrato al que fue sometida por su esposo, Sabina vivió cuatro décadas junto a su marido. ¿Por qué crees que aguantó tanto tiempo junto a su maltratador? Aunque su marido fue bastante odiado, tras su muerte ella fue adorada y aclamada, pero su figura ha sido eclipsada por la de su marido. ¿A qué se debe esta situación? 
6. ¿Consideras la violencia de género un fenómeno histórico? ¿Qué opinas de la violencia de género? 
7. Busca información sobre las hechiceras y las matronas romanas.