En 1949, la filósofa existencialista Simone de Beauvoir escribió el siguiente texto:
«No se nace mujer: se llega a serlo. Ningun destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; el conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino [...] Hasta los doce años, la niña es tan robusta como sus hermanos y manifiesta la misma capacidad intelectual; no hay ningún campo en el que no pueda rivalizar con ellos. Si bien antes de la pubertad, incluso desde la primera infancia, se nos presenta ya como sexualmente diferenciada, no es porque misteriosos instintos la condenen inmediatamente a la pasividad, a la coquetería, a la maternidad: la intervención del otro en la vida del niño es casi originaria y desde sus primeros años se le insufla imperiosamente su vocación».
Beauvoir, Simone de (1949/1968). El segundo sexo, Madrid: Ediciones Cátedra, pp. 371-172.
Para ella, ser mujer es un categoría social (y no biológica) que se sustenta sobre una diferencia anatómica. Que ser mujer sea una categoría social implica que es el resultado de una serie de imposiciones culturales: se educa a las mujeres en una manera de ser determinada, que las coloca siempre en una situación de inferioridad respecto al hombre. De tal forma que los gustos de las mujeres y los de los hombres vienen condicionados socialmente, y no son el resultado de ninguna esencia biológica. Esto limita las posibilidades de las mujeres, y las convierte en individuos de segunda, menos autónomos y libres.
A continuación, mira el siguiente vídeo:
Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?
(última consulta: 19/01/2022).
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