Adelaida García Morales describe a las mujeres que habitan en las Alpujarras granadinas. Lee el siguiente texto y responde a las preguntas que se plantean.

Una de las actividades más gozosas para mí era la de dar largos paseos al atardecer por los campos de alrededor, por la carretera o por las calles de la aldea. Y, desde el principio, me llamó la atención la cantidad de viejas solitarias que deambulaban por todas partes. Eran seres extraños que parecían habitar en la linde misma entre la muerte y la vida. Eran mujeres nacidas con el siglo, lentas y enlutadas, que se entregan a sus tareas cotidianas con una rutina que parecía ser otra cosa. Pues sus miradas, absortas siempre en algo invisible para mí, no parecía que tuvieran nada que ver con las palabras o acciones que, al mismo tiempo, mostraban. A veces las veía como si fueran seres geométricos, casi vegetales, cuyos movimientos eran tan mecánicos como los de las abejas de una colmena. Otras veces veía en sus rostros algo que podría ser el residuo terco de otra cultura, algo que yo ya no podría conocer más que en sus aspectos más triviales. Y cuando las observaba mientras daban de comer a las gallinas, cuidaban a los conejos, barrían la puerta de su casa… se me antojaba que esas acciones cobraban en ellas unas dimensiones desconocidas para mí, como si constituyeran una complicada red de emociones impenetrables.

Yo deseaba conocer eso que ellas habían creado en sus vidas para llenar tanta soledad. En una ocasión lo comenté con Elsa, pero ella solo quería saber qué habían inventado para renunciar tan serenamente al amor. Pues eran mujeres que habían dejado de serlo para convertirse en otra cosa, libres ya de las imposiciones sociales de su sexo. Podían vivir solas sin que parecieran añorar a los seres queridos, muertos o ausentes. No existían para nadie y solo una sombra las oscurecía: la enfermedad y no la muerte. Aunque, ellas mismas decían, la peor amenaza era el hospital, ese taller de cuerpos, donde sabían muy bien que se podía morir solo de horror.

García Morales, Adelaida (1985). El silencio de las sirenas. Editorial Anagrama: Madrid, pp. 17 y 18 

PREGUNTAS


1. ¿Quién es la persona narradora del texto? ¿Es interna o externa? Justifica tus respuestas
2. ¿Cómo describe a las mujeres que viven en ese pueblo de las Alpujarras granadinas? Identifica los sustantivos y adjetivos con las que se refieren a ellas
3. ¿Tienen que ver este tipo de mujeres con el estereotipo de las mujeres que viven en ciudad? Justifica tu respuesta y establece comparaciones