Marguerite Thomas Williams fue la primera persona afroamericana de Estados Unidos en doctorarse en Geología. En su tesis analizó cómo la virulencia del río Anacostia, causante de trágicas inundaciones, estaba relacionada con la actividad humana, que durante años había transformado su cuenca de drenaje a través de la urbanización excesiva, la agricultura intensiva o la deforestación. 

Lee el siguiente artículo extraído de la revista Neofronteras, publicado el 7 de septiembre del 2009, (https://neofronteras.com/?p=2822). y contesta a las preguntas que se formulan al final

 
                                                El ser humano como generador de erosión 
                       Un estudio pone de manifiesto que la actividad humana produce tanta erosión como los grandes ríos y glaciares del mundo. 
 
Supongamos que por arte de magia dejara de haber cambio climático y que de un plumazo elimináramos todo tipo de contaminación. Supongamos milagrosamente también que estabilizáramos la población mundial a los niveles que hay ahora y que no destruyéramos todas nuestras reservas pesqueras como estamos a punto de hacer. Incluso sin todos esos problemas la civilización moderna tendría los días contados. 
Esto es algo que no es nuevo y ya ha pasado varias veces en la Historia, cuando varias civilizaciones no consiguieron administrar bien sus recursos ecológicos. Uno de los factores que más influyen en el éxito o fracaso de una civilización está el haber conseguido evitar la erosión. 
El ser humano come, si es posible todos los días, y la comida le viene de los campos de cultivo (el ganado también necesita de esos campos o de pastos). Pero, para que las plantas crezcan, el suelo les debe proporcionar una serie de nutrientes y tiene que tener la capacidad de retener la humedad y a las propias plantas que crecen en él. 
El suelo en la Tierra es de las cosas más sofisticadas que hay, tanto desde el punto de vista físico-químico como a nivel biológico. En el suelo hay toda una comunidad de seres vivos que participan en fenómenos de increíble complejidad, para transformar la materia orgánica e inorgánica y permitir que sobre él crezcan las plantas. La simple desaparición de las lombrices resta mucha fertilidad al suelo. Sobre el suelo crecen nuestras plantas y, por tanto, nuestro alimento. Si el suelo desaparece, estamos perdidos. Hay procesos que crean suelo y que tardan miles o millones de años en producirlo y otros procesos que lo destruyen, como la erosión. Pero el ser humano, por culpa de su actividad, es un factor más de erosión. ¿Cómo de importante? Parece ser que tan importante como los grandes ríos y glaciares. Aunque hay procesos naturales que erosionan ciertos lugares para crear suelo en otros, en general, la actividad humana es sólo destructiva en este sentido 
Contrariamente a lo que se creía, un estudio publicado en Nature Geosciences, realizado por investigadores de University of British Columbia y de University of Washington, demuestra que el ser humano está remodelando el planeta a un ritmo comparable a la capacidad de erosión de los grandes ríos y glaciares (…). Al explorar este problema se encontraron con que muchas áreas están experimentando altos niveles de erosión provocados por el cambio climático, la actividad humana y la moderna agricultura intensiva (…). No deja de ser paradójico que precisamente nuestra manera de conseguir alimento hipoteque la capacidad de conseguirlo de las generaciones futuras. Es decir, “pan para hoy y hambre para mañana” que inevitablemente producirá un colapso de la civilización como antes les pasó a Mayas, Indios Pueblo, islandeses, Pascuenses, etc. 
 
PREGUNTAS: 
1. ¿Por qué es tan importante el suelo? 
2. ¿Cómo se define al suelo en el artículo? 
3. ¿La actividad humana afecta considerablemente a la erosión del suelo? 
4. Concretamente, ¿qué actividad humana se pone como ejemplo en el texto? 
5. La primera persona en percatarse de la importancia que tienen las actividades humanas sobre la erosión del terreno fue Marguerite Thomas Williams. Busca información sobre ella y destaca algún hecho relevante de su vida.