Llegim el poema Un beso maternal de Maria Josepa Massanés i Dalmau, una de les poetes romàntiques i més populars del segle XIX que participa activament en la recuperació de la llengua i la cultura catalanes. Aquest poema es va arribar a traduir a l'anglès i a ser recomanat a les escoles de Nova York.  A continuació contestem de forma oral les següents preguntes:

  1. Quin és el tema del poema?
  2. A qui va adreçat? Assenyala els versos on apareix el destinatari.
  3. Encara que és un poema líric, on s’expressen sentiments, penseu que hi ha també una altra intenció? A través de quins recursos expressius?
  4. Encetem un debat al voltant d’aquest tema: Qui és qui més t’estima? Per què?

TEXT 

UN BESO MATERNAL Octubre de 1837


¿Qué valen las caricias, 

los abrazos y besos

si no son prodigados

por maternal afecto?

Es la amistad efímera,

el amor pasajero,

humo fugaz la gloria

y el porvenir incierto.

¡Ay!, sólo es positivo

el cariño materno.

¿Buscáis amistad firme,

afecto duradero,

y en el amor y gloria

un porvenir risueño?

Pues bien, lo hallaréis sólo

en el materno pecho.

***

¡Felices los que han sentido

su tierno rostro oprimido

por el labio maternal!

¡Dichosos los que han oído,

y al canto se han adormido

De aquella voz celestial!


Tú no puedes comprender 

la dicha de poseer 

lo que tienes, niño, ahora;

lo que vale esa mujer

que ríe con tu placer

y que si tú lloras, llora;


Que la vela siempre a tu lado 

con solícito cuidado, 

y tu querer adivina 

su amor desinteresado 

tan dulce, tan sosegado 

como el aura matutina.


Niño, cuando la razón 

alumbre tu corazón 

y veas como es debido, 

recuerda con qué ilusión 

con qué delirio y pasión 

esa mujer te ha querido.


Besa el polvo que pisó 

y la cuna que meció 

con un afán tan prolijo; 

respeta lo que tocó, 

lo que te dijo y mandó. 

¡Mucho debe hacer un hijo!

Alza su lánguido brazo, 

forma con el tuyo un lazo, 

y no lo sueltes jamás; 

dirige su tardo paso, 

no andes en amarla escaso. 

¡Nunca cual ella amarás!

***


¡Oh!, si Dios por su clemencia 

mi madre me devolviera, 

y bendecirme pudiera, 

hija llamarme una vez! 

Por verme contra su pecho 

estrechada con ternura, 

¡Dios mío!, por tal ventura, 

¿qué no daría después?


Diera mi amor en la tierra, 

belleza, si la tuviera, 

mi dicha, mi vida entera 

por un beso maternal; 

más que fuera el esqueleto 

que de la huesa se alzara 

el que tierno me besara 

con su boca sepulcral.


Yo sé bien que este cariño

 no sería frío, inerte, 

que más allá de la muerte 

un beso fuera de fuego

 y de la gloria un destello, 

ardiente, célico, bello 

cual la gracia del Señor.