Aquellos felices años de la adolescencia
Personatges:
Tema: Autobiografía. Adolescencia (educación, aficiones y amistades).
Competències
Competència en Comunicació Lingüística
Competència personal, social i aprendre a aprendre
Competència en consciència i expressions culturals
Matèries i cursos per Sistema Educatiu
Espanya > Llengua Castellana i Literatura > 3r ESO > Educació literària
Espanya > Llengua Castellana i Literatura > 4t ESO > Educació literària
Enunciat
Vamos a conocer los primeros pasos en la vida de una escritora mística del s. XVI: Teresa de Ávila (1515-1582), una de las primeras mujeres en España que consigue publicar sus escritos, doctora de la Iglesia y patrona de los escritores españoles. Ella misma decidió escribir su autobiografía, después de haber sido aconsejada por sus confesores que dejara un testimonio escrito sus vivencias místicas, no exentas de sospecha, más en una mujer del s. XVI español, coetánea del Tribunal de la Inquisición.
Lee el texto tomado del final del capítulo 1 y capítulo 2 del Libro de la Vida y responde a las preguntas que a continuación se proponen.
Acuérdome que cuando murió mi madre quedé yo de la edad de 12 años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y suplíquela fuese mi madre, con muchas lágrimas. […]
Pues pasando de esta edad comencé a entender las gracias de naturaleza que el Señor me había dado, que según dicen eran muchas, cuando por ellas le había de dar gracias, de todas me comencé a ayudar para ofenderle, como ahora diré.
Paréceme que comenzó a hacerme mucho daño lo que ahora diré. Considero algunas veces cuán mal lo hacen los padres que no procuran que vean sus hijos siempre cosas de virtud de todas maneras; porque, con serlo tanto mi madre como he dicho, de lo bueno no tomé tanto en llegando a uso de razón, ni casi nada, y lo malo me dañó mucho. Era aficionada a libros de caballerías y no tan mal tomaba este pasatiempo como yo le tomé para mí, porque no perdía su labor, sino desenvolvíamos para leer en ellos, y por ventura lo hacía para no pensar en grandes trabajos que tenía, y ocupar sus hijos, que no anduviesen en otra cosa perdidos. De esto le pesaba tanto a mi padre que se había de tener aviso a que no lo viese. […] parecíame no era malo, con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mi padre. Era tan en extremo lo que en esto me embebía que, si no tenía libro nuevo no me parece tenía contento.
Comencé a traer galas y a desear contentar en parecer bien, con mucho cuidado de manos y cabello y olores y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa. […]
Tenía primos hermanos algunos, que en casa de mi padre no tenían otros cabida para entrar, que era muy recatado, y pluguiera a Dios que lo fuera de estos también; porque ahora veo e peligro que es tratar en la edad que se han de comenzar a criar virtudes con personas que no conocen la vanidad del mundo, sino que antes despiertan para meterse en él. Eran casi de mi edad, poco mayores que yo. Andábamos siempre juntos.[…]
Si yo hubiese de aconsejar, dijera a los padres que en esta edad tuviesen gran cuenta con las personas que tratan sus hijos, porque aquí está mucho mal, que se va nuestro natural antes a lo peor que a lo mejor.
Así me acaeció a mí, que tenía una hermana de mucha más edad que yo, de cuya honestidad y bondad no tomaba nada, y tomé todo el daño de una parienta que trataba mucho en casa. Era de tan livianos tratos, que mi madre la había procurado mucho desviar que tratase en casa; parece que adivinaba el mal que por ella me había de venir. […] Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempo que yo quería, y aun me ponía en ellas y daba parte de sus conversaciones y vanidades. Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años, y creo que más no me parece había dejado a Dios por culpa mortal ni perdido el temor de Dios, aunque le tenía mayor de la honra.[…]
Mi padre y mi hermana sentían mucho esta amistad. Reprendíanmela muchas veces. Como no podían quitar la ocasión de entrar ella en casa, no les aprovechaban sus diligencias, porque mi sagacidad para cualquier cosa mala era mucha. Espántame algunas veces el daño que hace una mala compañía y si no hubiera pasado por ello, no lo pudiera creer; en especial, en tiempo de mocedad debe ser mayor el mal que hace. Querría escarmentasen en mí los padres para mirar mucho en esto. Y es así que de tal manera me mudó esta conversación, que de natural y alma virtuoso no me dejó casi ninguna [ virtud], y me parece imprimía sus condiciones ella y otra que tenía la misma manera de pasatiempos.
De Jesús, Teresa (1984). Obras completas. Monte Carmelo, pp.10-14.
PREGUNTAS
- La autora en las primeras páginas de su autobiografía reflexiona desde el presente sobre las acciones de su infancia y primera adolescencia. Enumera a qué acciones o actividades se refiere en sus recuerdos y qué conclusiones saca de ellas.
- Teresa se aficionó a la lectura gracias al ejemplo de su madre. Comenta con un compañero de clase tu afición a la lectura, tipos de libros, temáticas, y si aportan algo a tu vida.
- Educación emocional. La influencia de las compañías y el deseo de agradar son dos recuerdos importantes para la autora. ¿Te sientes reflejado de algún modo? ¿Estás de acuerdo con los consejos que da la escritora?
- Escribe. ¿Eres capaz de escribir en unas líneas tus recuerdos de infancia? Elige los que pienses que pueden ser relevantes para que te conozcan mejor tus lectores.
- Debate en aula. Ahora, dividíos en grupos en el aula, para argumentar la importancia de la educación en la familia o en la escuela.
Observacions i context
Se trabaja en la materia de Lengua Castellana y Literatura.
También se puede abordar en Literatura Universal.
Teresa de Ávila se convirtió en un referente tanto para quienes cultivan la literatura ascética y mística como para los que escriben autobiografías. En castellano, el primer testimonio de este género lo representa la aportación de Leonor López de Córdoba, en el siglo XV; la sucede la religiosa Teresa de Cartagena a mediados de ese mismo siglo. Sin embargo, a partir de la maestra de Ávila, este género será uno de los preferidos por los autores y autoras españoles, entre ellas destacan, en la historia más cercana, las que marchan al exilio tras la guerra civil española: María de la O Lejárraga, María Teresa León, Concha Méndez, Rosa Chacel, Zenobia Camprubí, Clara Campoamor, María Zambrano o Elena Fortún.
Asimismo, durante los siglos XVI y XVII, su autobiografía y sus cartas les sirven de modelo a muchas religiosas que se dedican a la escritura a partir de Teresa de Ávila: en el siglo XVII, la Vida de sor María Jesús de Ágreda y la autobiografía de Catalina de Erauso; para Luisa de Carvajal y Mendoza (1566-1614) se convierte en guía de las 178 cartas conservadas.
Asimismo, Teresa de Ávila impulsa el camino que abrió en Francia el libro La ciudad de las mujeres (1405), de Christine de Pizan, con el que se inicia en Europa la querella de las mujeres (siglos XV a XVIII). En España, en el siglo XV, participan en él Teresa de Cartagena y sor Isabel de Villena. Posteriormente, en el siglo XVII, María de Zayas, Ana Caro y sor Juana Inés de la Cruz; por último, en el XVIII, María Rosa Gálvez, Inés Joyes y Blake y Josefa Amar y Borbón.
La mujer en el s. XVI, tanto en la Iglesia como en la sociedad europea, estaba rebajada hasta la irrelevancia de su presencial social; apenas tenía acceso a la cultura. El caso de Teresa de Ávila no es así, pues su familia gozaba de buena posición social. Como ella misma cuenta, su padre le enseñó a leer y su madre la afición a la lectura, pero lo común, como explica el humanista Luis vives en su obra De institutione feminae christianae (1523) era que la mujer solo debía ser instruida en la virtud y en la vida doméstica para llegar a ser “dóciles, obedientes y amorosas”. En la misma línea habla del comportamiento de la mujer Fr. Luis de León en su obra La perfecta casada.
Descripció
A través de un fragmento del Libro de la Vida de Teresa de Jesús, se pretende contribuir a alcanzar los siguientes saberes:
- La movilización de la experiencia personal para establecer vínculos entre la obra leída y aspectos de la actualidad.
- La lectura de fragmentos relevantes de la literatura en español y su inscripción en el género de la autobiografía.
- La deliberación oral argumentada.