Prefiero ser una ciborg que una diosa.
Characters:
Theme: La idoneidad de los proyectos científico-tecnológicos.
Competencies
Competence in Linguistic Communication
Digital Competence
Personal, social and learning to learn competence
Citizen Competition
Competence in cultural awareness and expressions
Subjects and year by Educational System
Spain > Education in civic and ethical values > 3rd ESO > Society, justice and democracy
Spain > Education in civic and ethical values > 4th ESO > Society, justice and democracy
Enunciation
Esta actividad, que completa la presentación de Donna Haraway, está encaminada a poner en evidencia la actualidad de su propuesta, estableciendo un cierto paralelismo con otro autor contemporáneo (Paul B. Preciado) y, especialmente, con la llamada “ley trans” recientemente aprobada.
De este modo, seréis capaces de comprender la polémica suscitada por la ley, adentraros en los posicionamientos posmodernos y esbozar un pensamiento crítico personal al respecto. De la mano de estas dos pensadoras, vais a poneros en la situación de una persona activa que debe participar en las decisiones políticas de la sociedad en la que vive, en concreto, tomar partido sobre la conveniencia o no de aprobar una ley que sitúe al colectivo trans en igualdad de derechos y deberes con el resto de la ciudadanía.
Para llevar a cabo esta actividad os debéis dividir en grupos de tres para que cada componente analice un texto (exposición de motivos de la “ley trans”, introducción del Manifiesto ciborg y “¿Qué es la contra-sexualidad?” del Manifiesto contra sexual) y así se aligere el trabajo individual. Cada persona leerá su fragmento e irá tomando notas, con las que luego se lo explicará el resto. Tras la puesta en común de las tres síntesis, entre todos rellenaréis una tabla de diferencias y similitudes entre los tres fragmentos.
Una vez elaboradas las tablas comparativas se expondrán en voz alta en clase, de tal manera que sea posible iniciar un debate acerca de los resultados de cada grupo.
Fragmentos para la actividad:
Primer texto:
“El objetivo de la presente Ley es desarrollar y garantizar los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGTBI) erradicando las situaciones de discriminación, para asegurar que en el Estado español se pueda vivir la diversidad afectiva, sexual y familiar con plena libertad.
La presente Ley define las políticas públicas que garantizarán los derechos de las personas LGTBI y remueve los obstáculos que les impiden ejercer plenamente su ciudadanía. Recoge una demanda histórica del rico tejido asociativo LGTBI que durante décadas ha liderado e impulsado la reivindicación de los derechos de estos colectivos.
Esta Ley supone la culminación definitiva del camino recorrido hacia la igualdad y la justicia social. Un nuevo avance que permita impulsar y consolidar un cambio de concepción social sobre las personas LGTBI. Ello pasa por crear referentes positivos, por entender la diversidad como un valor, por asegurar la cohesión social en los valores de igualdad y respeto y por extender la cultura de la no discriminación frente a la del odio y el prejuicio.
La igualdad y no discriminación es un principio jurídico universal proclamado en diferentes textos internacionales sobre derechos humanos, reconocido además como un derecho fundamental en nuestro ordenamiento jurídico. El artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos declara que toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esa Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
En el ámbito de las Naciones Unidas, se han aprobado diferentes documentos y recomendaciones que han contribuido a elevar los estándares internacionales de respeto y protección del derecho a la integridad y a la no discriminación de las personas LGTBI.
[…]
En lo relativo a las personas transexuales (en adelante, personas trans), la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, en su undécima revisión (CIE-11) de 2018, elimina la transexualidad del capítulo sobre trastornos mentales y del comportamiento, trasladándola al de "condiciones relativas a la salud sexual", lo que supone el aval a la despatologización de las personas trans.
[…]
El artículo 14 de la Constitución Española proclama el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Y tal reconocimiento se vincula al artículo 10 de la misma Constitución, que establece la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad como fundamentos del orden político y de la paz social. Además, la Constitución establece en el apartado 2 del artículo 9 la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra, sean reales y efectivas, y también de remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud.
[…]
Según datos de 2020 de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA), en España el 42 % de las personas LGTBI se han sentido discriminadas en el último año. A menudo, la discriminación se convierte en agresión: el 8 % de las personas LGTBI en España han sido atacadas en los últimos 5 años. Y a menudo esa discriminación se traslada a las aulas, dado que más de la mitad de los menores LGTBI sufre acoso escolar -según datos aportados por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).
Los datos también son preocupantes en lo que respecta a la situación en nuestro país de las personas transexuales: el 63 % de las personas trans encuestadas en España manifiestan haberse sentido discriminadas en los últimos 12 meses. En algunos ámbitos, como el laboral, la discriminación es especialmente elevada: el 34 % aseguran haber sido discriminadas en este ámbito. También preocupa la discriminación en ámbitos como el acceso a la salud y los servicios sociales (el 39 % explica que han sido discriminadas por el personal sanitario o de los servicios sociales) o el educativo (el 37 % afirma que ha sufrido discriminación en el ámbito escolar).
Las personas trans también presentan mayores dificultades para acceder al empleo (un 42% de las personas trans encuestadas afirman haber sufrido discriminación estando en búsqueda activa de empleo) y mayores tasas de desempleo: a falta de datos oficiales, la Universidad de Málaga publicó en 2012 un estudio que apuntaba que la tasa de paro de las personas trans era de más del 37% -frente al 26% nacional en ese año-, aunque el mismo informe advertía de que la situación podría ser más grave. Una de cada tres personas encuestadas vivía con menos de 600 euros al mes y casi la mitad (un 48%) había ejercido la prostitución. Y en ocasiones, la discriminación se manifiesta de la manera más cruel: el 15 % de las personas trans encuestadas han sufrido ataques físicos o sexuales en los últimos años.”
(Anteproyecto de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, 21 de junio de 2021. Exposición de motivos.)
Segundo texto:
“Las páginas que siguen son un esfuerzo blasfematorio destinado a construir un irónico mito político fiel al feminismo, al socialismo y al materialismo. La blasfemia requiere que una se tome las cosas muy en serio y, para mí, es el mejor referente que puedo adoptar desde las seculares tradiciones religiosas y evangélicas de la política norteamericana -incluido el feminismo socialista-. Por eso, este trabajo es mucho más auténtico que si surgiese como mito e identificación. La blasfemia nos protege de la mayoría moral interna y, al mismo tiempo, insiste en la necesidad comunitaria. La blasfemia no es apostasía. La ironía se ocupa de las contradicciones que, incluso dialécticamente, no dan lugar a totalidades mayores, y que surgen de la tensión inherente a mantener juntas cosas incompatibles, consideradas necesarias y verdaderas. La ironía trata del humor y de la seriedad. Es también una estrategia retórica y un método político para el que yo pido más respeto dentro del feminismo socialista. En el centro de mi irónica fe, mi blasfemia es la imagen del ciborg.
Un ciborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción.
La realidad social son nuestras relaciones sociales vividas, nuestra construcción política más importante, un mundo cambiante de ficción. Los movimientos internacionales feministas han construido la ‘experiencia de las mujeres’ y, asimismo, han destapado o descubierto este objeto colectivo crucial. Tal experiencia es una ficción y un hecho político de gran importancia. La liberación se basa en la construcción de la conciencia, de la comprensión imaginativa de la opresión y, también, de lo posible. El ciborg es materia de ficción y experiencia viva que cambia lo que importa como experiencia de las mujeres a finales de este siglo.
Se trata de una lucha a muerte, pero las fronteras entre ciencia ficción y realidad social son una ilusión óptica.
La ciencia ficción contemporánea está llena de ciborgs -criaturas que son simultáneamente animal y máquina, que viven en mundos ambiguamente naturales y artificiales.
[…]
A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos ciborgs. Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica. Según las tradiciones de la ciencia y de la política ‘occidentales’ -tradiciones de un capitalismo racista y dominado por lo masculino, de progreso, de apropiación de la naturaleza como un recurso para las producciones de la cultura, de reproducción de uno mismo a partir de las reflexiones del otro-, la relación entre máquina y organismo ha sido de guerra fronteriza. En tal conflicto estaban en litigio los territorios de la producción, de la reproducción y de la imaginación. El presente trabajo es un canto al placer en la confusión de las fronteras y a la responsabilidad en su construcción. Es también un esfuerzo para contribuir a la cultura y a la teoría feminista socialista de una manera postmoderna, no naturalista, y dentro de la tradición utópica de imaginar un mundo sin géneros, sin génesis y, quizás, sin fin.
[…]
Desde otra perspectiva, un mundo así podría tratar de realidades sociales y corporales vividas en las que la gente no tiene miedo de su parentesco con animales y máquinas ni de identidades permanentemente parciales ni de puntos de vista contradictorios. La lucha política consiste en ver desde las dos perspectivas a la vez, ya que cada una de ellas revela al mismo tiempo tanto las dominaciones como las posibilidades inimaginables desde otro lugar estratégico. La visión única produce peores ilusiones que la doble o que monstruos de muchas cabezas. Las unidades ciborgánicas son monstruosas e ilegítimas. En nuestras presentes circunstancias políticas, difícilmente podríamos esperar mitos más poderosos de resistencia y de reacoplamiento.
Me gusta imaginar al LAG -Livennore Action Group- como una especie de sociedad ciborg dedicada a convertir de manera realista los laboratorios que encarnan y vomitan con más ímpetu las herramientas del apocalipsis tecnológico, dedicadas a construir una forma política que trate de mantener juntos a brujas, ingenieros, ancianos, perversos, cristianos, madres y leninistas durante el tiempo necesario para desarmar al estado.
Fisión Imposible es el nombre del grupo afín en mi pueblo (Afinidad: relación no por lazos de sangre, sino por elección, atracción de un grupo químico nuclear por otro, avidez.)”
Haraway, Donna (1984). Manifiesto Ciborg, “El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado.”
Tercer texto:
“¿Qué es la contra-sexualidad?
La contra-sexualidad no es la creación de una nueva naturaleza, sino más bien el fin de la Naturaleza como orden que legitima la sujeción de unos cuerpos a otros. La contra-sexualidad es en primer lugar: un análisis crítico de la diferencia de género y de sexo, producto del contrato social heterocentrado, cuyas performatividades normativas han sido inscritas en los cuerpos como verdades biológicas (Judith Butler, 2001). En segundo lugar: la contra-sexualidad apunta a sustituir este contrato social que denominamos Naturaleza por un contrato contra-sexual. En el marco del contrato contra-sexual, los cuerpos se reconocen a sí mismos no como hombres o mujeres, sino como cuerpos parlantes, y reconocen a los otros como cuerpos parlantes. Se reconocen a sí mismos la posibilidad de acceder a todas las prácticas significantes, así como a todas las posiciones de enunciación, en tanto sujetos, que la historia ha determinado como masculinas, femeninas o perversas. Por consiguiente, renuncian no solo a una identidad sexual cerrada y determinada naturalmente, sino también a los beneficios que podrían obtener de una naturalización de los efectos sociales, económicos y jurídicos de sus prácticas significantes.
La nueva sociedad toma el nombre de sociedad contra-sexual, al menos, por dos razones. Uno, y de manera negativa: la sociedad contra-sexual se dedica a la deconstrucción sistemática de la naturalización de las prácticas sexuales y del sistema que genera. Dos, y de manera positiva: la sociedad contra-sexual proclama la equivalencia (y no la igualdad) de todos los cuerpos-sujetos sujetos parlantes que se comprometen con los términos del contrato contra-sexual dedicado a la búsqueda del placer-saber.
[…]
La contra-sexualidad es también una teoría del cuerpo que se sitúa fuera de las oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad. Define la sexualidad coma tecnología, y considera que los diferentes elementos del sistema sexo/género denominados «hombre», «mujer», «homosexual», «heterosexual», «transexual», así coma sus prácticas e identidades sexuales no son sino máquinas, productos, instrumentos, aparatos, trucos, prótesis, redes, aplicaciones, programas, conexiones, flujos de energía y de información, interrupciones e interruptores …
[…]
La contra-sexualidad tiene por objeto de estudio las transformaciones tecnológicas de los cuerpos sexuados y generizados. No rechaza la hipótesis de las construcciones sociales o psicológicas del género, pero las resitúa como mecanismos, estrategias y usos en un sistema tecnológico más amplio.
[…]
Con la voluntad de desnaturalizar y desmitificar las nociones tradicionales de sexo y de género, la contra-sexualidad tiene como tarea prioritaria el estudio de los instrumentos y los aparatos sexuales y, por lo tanto, las relaciones de sexo y de género que se establecen entre el cuerpo y la máquina.”
Preciado, Paul B. (2000). Manifiesto contra-sexual
Observations and context
Otras intelectuales coetáneas que podemos poner en relación por contexto e intereses son:
- Gayatri Spivak: filósofa india, especialista en pensamiento postcolonial, feminismo y marxismo. Es especialmente interesante su planteamiento sobre la situación del “sujeto subalterno” en el discurso democrático.
- Paul B. Preciado: filósofo transgénero, especialista en teoría queer y autor del Manifiesto Contrasexual.
- J. Butler: filósofa postestructuralista, especialista en teoría queer y autora de El género en disputa.
- Audre Lorde: escritora afroamericana, feminista, lesbiana y activista por los derechos civiles.
- Kimberlé Crenshaw: investigadora sobre la teoría crítica de la raza, acuñó el término “interseccionalidad”, muy utilizado posteriormente en el discurso del feminismo de la tercera ola.
- Angela Davis: filósofa, política marxista, activista afrodescendiente antirracista, feminista, defensora de los derechos de las personas LGTBIQ+, abolicionista del sistema carcelario y profesora de Historia de la Conciencia.
- Ursula K. Le Guin: escritora muy conocida por sus relatos de ciencia ficción, en los que desarrolla sus principios feministas y anarquistas.
- Yayo Herrero: profesora y ensayista, ecofeminista y ecosocialista.
- Y como antecedentes:
- Mary Shelley: escritora británica, autora de Frankenstein o el moderno Prometeo.
- Harriet Tubman: activista afroamericana contra la esclavitud y favorable al sufragio universal, inspiradora del Manifiesto feminista negro.
Description
Se trata de un estudio comparado de tres textos cuyo denominador común es el cuestionamiento del modelo esencialista de la modernidad. La actividad tiene dos fases: en la primera, el alumnado, en grupos de tres, debe leer los fragmentos propuestos y sacar las ideas más importantes (cada componente del grupo leerá un solo texto); y en la segunda, esos mismos grupos de trabajo deben establecer una lista de similitudes y diferencias entre los textos. Posteriormente, se abrirá un debate entre todos los grupos del aula sobre la pertinencia de la llamada “ley trans”. (Se presupone que, antes de la lectura de los textos seleccionados, la profesora ha introducido al grupo en la materia y le ha anticipado las lecturas y autoras en liza, de modo tal que el alumnado ha podido investigar algo al respecto.)