Actividad

El chico de la flecha.

Personajes:

Tema: La mujer en la antigua Roma. La reseña de personaje.  

Competencias

Competencia en Comunicación Lingüística

Competencia Personal, social y de aprender a aprender

Competencia Ciudadana

Materias y cursos por Sistema Educativo

España > Lengua Castellana y Literatura > 1º ESO > Comunicación

España > Lengua Castellana y Literatura > 2º ESO > Comunicación

Enunciado


Lee el siguiente fragmento de El chico de la flecha de la escritora Espido Freire y realiza las actividades propuestas: 

En realidad, a Marco no le gustaba la caza. Le daba muchísima pena. Ni siquiera era un gran entusiasta de la pesca, y siempre que podía, cuando había logrado algún pez, lo desenganchaba del anzuelo y lo devolvía de nuevo al agua. En su casa había suficientes alimentos como para no necesitar la caza o la pesca, y como deporte, le parecía una diversión cruel. Sin embargo, Aselo lo veía de una manera distinta y le había convencido.  

Durante las últimas semanas, los dos chicos habían practicado cada día sobre dianas improvisadas, en la era, en un descampado de la ciudad, en cualquier sitio donde pudieran disparar las flechas de caña, primero, y luego, con mucha precaución, las astas de metal. Marco había conseguido una puntería muy aceptable, y aquel era el día de comprobar si era tan bueno como los dos creían.  

[…] 

Mientras se encontraba en la copa del árbol Marco había tenido tiempo de sopesar la situación con mayor frialdad. Lo que más le preocupaba era la reacción que podría tener Cornelio, el liberto encargado de llevar su casa, y se imaginaba que sería iracunda. El día anterior había guardado mucha distancia con él. Y hasta que se habían ido a la cama, le había evitado cuidadosamente.  

Aunque era normal tener libertos a su servicio en casi todas las casas importantes de Emerita Augusta, la situación de Marco y de su hermana distaba mucho de ser la habitual. Eran ricos, procedían de una familia con gran influencia en la zona, y eran huérfanos. La madre de los Albius había muerto de fiebres unos pocos días después de dar a luz a Junia. También se llamaba Junia, y cuando nació la niña pasaron a llamarla Junia la Mayor. Ella sonreía con cierta tristeza, porque se encontraba ya muy débil.  

[…] 

Junia no había sido tan afortunada: no podía recordar nada de su adorable madre, y muy poco de su padre. Claudio Marcelo Albius, el padre de los dos chicos, había sufrido mucho después de la muerte de su mujer. A diferencia de otros matrimonios concertados, ellos se conocían desde niños y se querían muchísimo.  

[…] 

Claudio Marcelo nunca llegó a Corduba ni regresó a Emerita Augusta. Unos bandoleros le asaltaron en un cruce de caminos en su trayecto hacia el sur y lo dejaron malherido. Cuando lo encontraron otros viajeros y lo rescataron, de la compañía de diez personas que le acompañaban solo sobrevivía un esclavo joven, Portulio, que pudo contar, con voz débil, lo que había ocurrido, y que tardó varios meses en recuperarse.  

Marco se recordaba en las honras fúnebres de su padre, con una ramita de olivo en la mano izquierda y con la derecha firmemente aferrada a la de su padrino, Julio Marcelo Albius. Unos pasos más atrás, Eutyces, la nodriza, sostenía en brazos a una Junia que aún se tropezaba cuando caminaba. El resto de los esclavos, entre los que se encontraban Aselo y Cornelio, sollozaban en silencio. Desde aquel momento, la suerte de toda la familia dependía de ese hombre y de su generosidad.  

[…] 

Lo más urgente era aclarar la posición de Marco y de su hermanita. El tío Julio podría haberlos adoptado como hijos, ya que él no los tenía, pero decidió no hacerlo, por razones que desconocía.  

[…] 

Pero, para su sorpresa, cuando Junia cumplió los siete años, el tío Julio la adoptó a ella y solo a ella. Su hermana pasó desde entonces a llamarse Junia Julia. Marco lloró durante dos días en su habitación cuando se enteró de ello, y se sintió rechazado por su propia familia, hasta que el tío advirtió que se encontraba molesto y se sentó a hablar con él.  

—Debes de pensar que te odio.  

Marco negó con la cabeza.  

—Sí, seguro que piensas que te odio. Pero mira, escúchame un momento. ¿Eres lo suficientemente mayor como para entender algunas decisiones difíciles?  

—Casi tengo diez años —contestó Marco—. Ya no soy un crío.  

—Muy bien. Entonces, piensa como una persona mayor, y dime: ¿por qué crees que he adoptado a Junia y a ti no?  

A Marco se le llenaron de nuevo los ojos de lágrimas, pero intentó pensar con claridad.  

—Entiendo que hayas adoptado a Junia, porque es una chica, y así podrás protegerla mejor hasta que se case, porque tendrás su tutela. Y podrás elegir a su marido. Pero creo que eso ya podías hacerlo antes, porque ya eras nuestro tutor.  

También puedes aumentar su dote con tu dinero, si quieres.  

[…] 

—Has acertado en algunas cosas —le contó Julio, después de comprar una limonada para cada uno y sentarse a la sombra—, pero no en todas. Efectivamente, ahora que pronto se hará mayor, Junia está más protegida siendo mi hija. Recuerda que una mujer es una eterna menor de edad. Como un esclavo, solo que peor, porque un esclavo puede ser liberado, y las mujeres, según nuestras leyes, no. De niña pertenece al padre, o al hermano, si aquel falta. Luego al marido, de por vida. Y si se queda viuda, a los hijos. Pronto comenzarán las presiones por casarla, y he creído que yo tengo más edad y experiencia para tratar ese tema que tú.  

[…] 

—Además, hay otro problema: si Junia se casaba en las circunstancias en las que estaba, muy posiblemente su patria potestad la requiriera la familia de su marido, y entonces, la perderíamos para siempre. Eso se llama el matrimonio cum manu, y sería casi una esclava. En cambio, si la adoptaba yo, podría elegir un matrimonio libre. Es decir, siempre pertenecerá a nuestra familia y yo seré su padre.  

[…] 

Marco se quedó mirando a su tío con la boca abierta. Lo que había creído un acto de egoísmo había resultado ser una muestra de generosidad más por su parte.  

Freire, Espido (2016). El chico de la flecha. Anaya Infantil y Juvenil, pp. 24-29. 

 

1.- ¿Qué opina Marco sobre la caza? 

2.- ¿Quién le ha convencido para probar las nuevas flechas? 

3.- Busca en el diccionario la palabra “liberto”.  

4.- ¿Cómo crees que es la relación de Marco con Cornelio? 

5.- ¿Qué posición económica tiene la familia de Marco? 

6.- ¿Dónde viven? 

7.- Investiga con la ayuda de internet qué ciudad es en la actualidad Emerita Augusta. 

8.- ¿Cuál es el tiempo externo del texto o época en la que se desarrollan los acontecimientos? 

9.- ¿Qué les ha ocurrido a los padres de Marco y Junia? 

10.- ¿Por qué ha adoptado el tío Julio a Junia?  

11.- ¿Qué pone en el texto sobre la situación de las mujeres en Roma? Fíjate en lo que dicen los personajes sobre Junia.  

12.- ¿Crees que en la actualidad los hombres y mujeres son iguales? Razona tu respuesta. 

13.- Investiga quién fue Clara Campoamor, en qué consistió su lucha y qué consiguió.  

14.- Con la ayuda de internet, elige a un personaje del listado que te sugerimos y realiza una reseña sobre una de estas mujeres. En la reseña debes incluir una breve biografía, quién fue, en qué época vivió, a qué se dedicó y por qué su figura es tan importante. Adjunta imágenes y una webgrafía sobre la información consultada. 

Listado: Julia Domna (emperatriz), Livia (emperatriz), Hortensia (oradora), Sulpicia (poeta), Metrodora (médica), Olimpia “La Tebana” (médica), María de Alejandría (científica), Hipatia de Alejandría (científica y filósofa) 

15.- Lee el siguiente texto y completa la tabla con la información:  

La literatura y el arte han registrado diversos oficios ejercidos por mujeres en la Roma antigua. Gran parte de ellos están vinculados a las actividades de cuidado y mantenimiento, como nodrizas, comadronas (obstetrices), médicas (medicae), niñeras, criadas, peluqueras o taberneras. Otros están relacionados con la elaboración y venta de productos básicos como: verduras, pan, aves y pescado, o de lujo, como tintes, perfumes o piezas de orfebrería.  

El oficio que aparece con mayor frecuencia entre los ejercidos por mujeres es el de nutrix, nodriza. Había mujeres libres que amamantaban a las criaturas durante un tiempo y luego finalizaban su contrato. Pero en el caso de las esclavas, al estar integradas en el seno de una determinada familia, continuaban su labor como niñeras.  

En el sector textil las mujeres podían desarrollar diferentes funciones:  lanaria, que trabaja la lana, sarcinatrix, costurera o zurcidora y lintearia, vendedora de lienzo y otros tejidos. Y vinculado a un elemento de lujo, está el oficio de la purpuraria, que se ocupaba de vender la púrpura, o bien, teñir las telas con ese preciado elemento. También hubo mujeres orfebres que vendían o diseñaban joyas. Incluso encontramos en las inscripciones hispanas el nombre de mujeres que estuvieron al frente de diferentes negocios como talleres cerámicos, textiles y de escultura. 

Medina, Silvia. Ab urbe recondita: la participación de las mujeres en las ciudades de la Hispania romana. Universidad de Oviedo, p.89 (texto adaptado). 

https://ch.guimaraes.pt/static/uploads/actas/1CHI/vol2/1chi-vol2-003.pdf 

OFICIO 

CARACTERÍSTICAS 

obstetrices 

 

 

medicae 

 

 

nutrix 

 

 

sarcinatrix 

 

 

lintearia 

 

 

purpuraria 

 

 

 

Observaciones y contexto

  • Se trabaja en la materia de Lengua Castellana y Literatura 
  • Se trata de una actividad para varias sesiones que puede resultar interesante para trabajar en Ámbitos. Incluso puede interrelacionarse con materias como Geografía e Historia, Valores éticos o Cultura Clásica, ya que aborda conceptos como la sociedad romana y los derechos de las personas. 

Descripción

A través de un fragmento de la novela juvenil de Espido Freire, el alumnado debe ser capaz de entender textos de distinto grado de complejidad y de géneros diversos. Así pues, con las actividades propuestas se pretende:

  • Localizar y obtener información relevante enl textos escritos.
  • Realizar inferencias directas, es decir, deducir información nueva e ideas no expresamente indicadas en el texto, pero sí claramente implícitas.
  • Analizar, interpretar y evaluar tanto el contenido del texto como su forma y estructura.
  • Desarrollar un sentido crítico a través de la lectura.
  • Relacionar el mensaje de la lectura con su realidad sociocultural.
  • Leer en medios digitales para buscar y seleccionar información para utilizarla en las tareas de aprendizaje siguiendo indicaciones del adulto.
  • Analizar, con la supervisión del profesorado, un texto literario como modo de aproximación a la literatura, identificando las características del género.

Sintetizar textos escritos y evaluar, con la colaboración de los compañeros, los textos escritos propios o ajenos, como parte del proceso de escritura, identificando los errores de adecuación, coherencia, cohesión y corrección

Respuesta

Documentos