Activitat

El sol de medianoche

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Tema: Géneros periodísticos

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Enunciat


Carmen de Burgos, Colombine, hizo un viaje a Noruega durante el cual pudo contemplar el sol de medianoche. En este fragmento del artículo “Finis terrae” nos cuenta su experiencia. 

 

 

Finis terrae 

 

Ya desde aquí no vemos más que aves y monstruos marinos: los dioses de la Tierra nos abandonan; entramos en el reino de Neptuno; estamos a 71° 11’de latitud Norte, nos hace notar el capitán, como si fuera ya de por sí un triunfo del hombre llegar con tanta facilidad hasta aquí. Esa roca que tenemos delante de nosotros, poco elevada, ennegrecida, imponente y majestuosa, es el Cabo Norte. Son las diez y media de la noche, y como la niebla ha desaparecido, el Sol nos alumbra con una luz muy fría y muy dorada. 

El “Neptuno” echa el ancla al pie de esa roca de schiste, negruzca, a la que se ha llamado centinela del mundo, y muchos viajeros toman los volantines y se ponen a pescar, mientras otros miran al cielo. Unos cuantos se disponen a hacer la ascensión al cabo. Soy de ellos. No me gusta la pesca, aquí donde es tan fácil y abundante, que no ha llegado aún al agua el anzuelo, cuando ya lo ha cogido el pez. Es como si se le cogiese con la mano en un estanque. 

Tengo hambre en los ojos. Hambre de mirar, como si en las pupilas se hubiese de verificar el fenómeno de la cámara oscura que impresiona la placa y conserva la imagen; yo quiero guardar esta grandiosidad de mar, de cielo y de montaña dentro de mis ojos y poderla reproducir; no me resigno a no volver a vivir estos minutos. 

La ascensión es penosa; la roca se clava en los pies, el viento revuelve la ropa y dificulta la marcha; hay algas y un terreno pantanoso en la parte baja; caminamos más de hora y media agarrados, primero, a una cuerda y, después, a un alambre, para llegar a poner el pie en la cumbre de la roca. Desagrada encontrar allí un pabellón, en el que se venden refrescos y “champagne. Una columna de granito conmemora la visita de Óscar II, y un varde [mojón] la del Káiser. 

Me aparto de todos mis compañeros para mirar el paisaje y esperar el solemne momento de las doce de la noche; surge una ligera llovizna, que deseamos que continúe para librarnos de la niebla. 

No se acaba aquí la Tierra; no hay ese abismo dantesco a cuyo fondo hubiera querido asomarme para ver rodar debajo los mundos y contemplar nuestro globo rodeado de cielo y de astros. Se acaba el continente, pero el mar continúa, y más allá, se halla aún tierra, desolada y perdida entre el mar y la nieve. 

Ese mar amplio, bravío, desierto, es el principio de la banquise, esos terribles témpanos como montañas de nieve flotantes que desafían los exploradores. ¿Por qué se explora ese mar? ¿Qué se puede hallar ya en esa región? Cazadores de ballenas, de osos blancos, de zorros azules y plateados, aventureros que no puedan encontrar nada que sacuda sus nervios, exploran aún y buscarán emociones y ensueños en esas regiones de un más allá desconocido, quizás impenetrable. 

Recuerdo un cuadro que he visto todos los días en el comedor del barco, representando una de las islas más septentrionales del Spitzberg: la isla de Ámsterdam. Ese paisaje desolado, plano, cubierto de nieve, con unas altas cruces solitarias que recuerdan la muerte de los holandeses que la descubrieron hace cerca de tres siglos; me parece uno de esos calvarios de Antonello de Messina, con sus cruces tan altas, tan altas, tan altas y tan solas. 

Pero el momento solemne se aproxima. Este Sol de un disco de oro rojo, que nos envuelve en una luz cirial y de crepúsculo, se acerca al horizonte; se va a hundir, se va a ocultar en el trasmonto, rápido, quizás, como esas puestas de sol que hemos visto en el Ecuador. Lo sigo atenta; su luz es tan débil que se deja mirar; desciende lentamente sobre el mar; parece un cisne que se baña y se sacude, con la cabeza fuera del agua. Su luz hace rielar en un arroyuelo de oro mate las aguas, deshaciéndose y multiplicándose en lo movible de su superficie verde roja. Es un momento de verdadera religiosidad, de una adoración panteísta; el disco rojo se eleva con solemnidad de hostia; remonta majestuosamente por este cielo cambiante. Plegaría las manos y oraría. ¿Por qué y para qué? 

He recibido la comunión de esa santa hostia de fuego. La grandeza de esta Naturaleza ha penetrado en mí. Mis poros todos se han abierto a la caricia del aire marino; he experimentado una sensación de vegetal, que después del triunfo de vivir separados de la tierra nos hace sentir deseos de volver a hundir la raíz en su seno para gozar toda la frescura del riego que hay en su jugo. 

Colombine: Heraldo de Madrid, 6-3-1917 

Núñez Rey, Concepción (2018). Carmen de Burgos, Colombine, periodista universal. Sevilla: JUNTA DE ANDALUCÍA, Consejería de Cultura. 

 

1. El texto al que pertenece este fragmento ¿es periodismo de opinión o de información? ¿Cómo se llama este subgénero? 

2. Tipología textual. 

3. Cómo se organiza el texto. 

4- Es interesante la actitud de la autora ante el lugar donde se encuentra y el espectáculo que ve. Coméntala. 

5- ¿Qué impresiones predominan en su visión del paisaje? ¿Con qué recursos las transmite? Fíjate especialmente en la magnífica metáfora de los dos últimos párrafos, explícala. 

6- ¿Es habitual un estilo tan elaborado en un texto periodístico? ¿Por qué lo utiliza aquí? 

7- El término banquise corresponde al castellano banquisa, término de aparición reciente en castellano. Búscalo en el diccionario o en Wikipedia. ¿Por qué aparece en cursiva? 

Observacions i context

Se estudia en la materia de Lengua Castellana y Literatura. 

Carmen de Burgos fue una de las principales representantes del modernismo en España, y compartió generación con autoras como María Lejárraga, Sofía Casanova, Concha Espina, Isabel Oyarzábal y Carmen Baroja. La defensa de los derechos de las mujeres le hizo compartir un activismo con otras mujeres implicadas, al igual que ella, en asociaciones feministas, como Ana de Castro Osorio, Carmen Karr, María de Maeztu, Clara Campoamor o Matilde Huici.

Descripció

Comentario de texto de un artículo de Carmen de Burgos. Se presentan actividades con las que se pretende: 

  • Leer, comprender e interpretar un texto periodístico. 
  • Conocer y distinguir los rasgos de este tipo de textos. 
  • Elaborar textos periodísticos. 
  • Practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas afianzando los derechos humanos y la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres. 

Resposta

Documents

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