Actividad

Una situación, distinta narración

Personajes:

Tema: Novela de finales del siglo XX

Competencias

Competencia en Comunicación Lingüística

Competencia Personal, social y de aprender a aprender

Competencia en conciencia y expresiones culturales

Materias y cursos por Sistema Educativo

España > Lengua Castellana y Literatura > 4º ESO > Educación literaria

Enunciado


Adelaida García Morales hace uso de varias voces narradoras en esta novela. Una es la que cuenta la historia de Elsa; la otra, es la propia Elsa a través de la lectura de sus escritos a modo de diario. Lee los siguientes textos y responde a las preguntas que se plantean:

TEXTO A

“… al volver, la sombra de un pájaro de la noche cruzaba la fachada de mi casa. Entré nerviosa y huyendo de los pájaros negros. En el interior solo había silencio. Tu carta no estaba en ninguna parte. Ahora, al menos he decidido no esperarla. Me marcho por las tardes, muy temprano, y regreso ya de noche para olvidarme del cartero, quien rara vez baja hasta mi calle y, cuando lo hace, pasa por delante de mi puerta sin llamar. Estoy aceptando ya que nunca me vas a escribir, que quizá nunca te vea. Algo así como si no existieras, como si jamás hubieras existido. Quiero creer que yo no soy esta que te ama, esta que piensa en ti de manera obsesiva, esta que me destruye y me domina para conducirme a la desesperación. Yo no soy esa que te espera, que sueña contigo y que ya casi no es otra cosa que tú. No soy esta que te trae el deseo de morir y que siente que todo cuanto no sea vivir contigo este amor que enseño es destrucción, condena, oscuridad. Por eso necesito negarte dentro y fuera de mí, ser más fuerte incluso que esos sueños de amor que me traicionan tantas noches. Procuro pasar las tardes en las montañas, siempre sola, en los lugares más bellos, entre árboles frondosos y arroyos de agua transparente. Huyo de ti pero tú estás en todas partes. Y ahora sé que no hay un rincón en este mundo donde yo pueda esconderme de esa sombra tuya que ya tanto me entristece. Quisiera no escribirte siquiera, pero ya ves, no me es posible. Una vez más compruebo, con desesperanza, que a mi amor no se le permite otra vía de realización que la de ser escrito para ti. […]

Y tú, Agustín, me destruyes. Mira cómo me haces enfermar: débil por ti, enloquecida por ti, que sólo me das tu silencio. Pero ya he aprendido a escuchar tu voz sin que me hables, y eso es lo peor. Pues ahora sé que tu silencio no es silencio, ni tu indiferencia. O quizá solo sea mi esperanza disparatada que me hace inventar un fantasma, tú, con los sentimientos que deseo”.

García Morales, Adelaida (1985). El silencio de las sirenas. Editorial Anagrama: Madrid, pp.  117 y 118 

TEXTO B

“Siento simplemente que me muero. Mi corazón parece detenerse y quedar suspendido en un latido diferente que introduce el más profundo horror en mi cuerpo. La noche es inmensa. Estoy sola y todo es posible bajo esta oscuridad sin tiempo. Siento que mis manos están muy lejos de mí. Mi cuerpo entero se ha hecho de aire, un zumbido metálico sacude mi cabeza, separada de cuanto me rodea. Intento decirme: ¡No lo creas! ¡No pasa nada! Y cada vez que mi corazón suspende su lado me asfixio. Pido a un dios que me ayude y me siento sola bajo una infinita capa negra. Quisiera vivir todavía un poco más. Siento que algo me oprime fuertemente el pecho y que la vida se me va. No sé qué me ocurre, pero tengo la impresión de estar ya en otra parte. Mi mayor deseo ahora mismo es no morirme todavía. Y creo que he muerto ya a todo menos a esta esperanza de amor. Si no es posible este amor, Agustín, no podré vivir”.

García Morales, Adelaida (1985). El silencio de las sirenas. Editorial Anagrama: Madrid, p. 131 

TEXTO C

Del entusiasmo que le despertaron estas palabras surgió una nueva carta para Agustín Valdés. Esta vez le enviaba una fotografía de ella misma, en la que aparecía con una belleza sobrenatural, con una armonía difícil de encontrar en un rostro humano. Añadió una nota en la que decía: “Permíteme que introduzca mi imagen al menos en tu casa, ya que en tu alma no me es posible. Pues temo que no me recuerdes nunca y que, si me llegaras a ver, ni siquiera me reconocieras. Y mi mayor deseo es habitar tu soledad, tus noches, tus sueños, tus ensueños, de la misma manera que tú me habitas a mí desde hace tanto tiempo”

García Morales, Adelaida (1985). El silencio de las sirenas. Editorial Anagrama: Madrid, p. 131 



  1. ¿Quién es la persona narradora de cada texto? ¿Es interna o externa? Justifica tus respuestas
  2. Anota los estados de ánimo y sensaciones por las que pasa Elsa en su relación amorosa con Agustín Valdés. Luego, señala si se corresponden con el mito del “amor romántico” que se ha transmitido culturalmente desde hace siglos mediante diversos productos culturales, como la literatura y justifica dicha respuesta. 

Observaciones y contexto

Puede usarse en otros niveles de la ESO en Lengua y Literatura Castellana para trabajar comprensión lectora, tipología textual y morfología, entre otros aspectos.
Adelaida García Morales forma parte de la narrativa de las últimas décadas del XX, marcada por una diversidad de tendencias, que alberga a escritoras como Dulce Chacón, Laura Freixas o Rosa Montero, entre otras.

Descripción

Comentario de texto. Extractos de la obra para comentar momentos significativos. En consecuencia, con las actividades propuestas se pretende:

  • Identificar elementos propios de la narración.
  • Participar activa y respetuosamente en intercambios comunicativos reales sobre temas próximos a los intereses del alumnado, aportando argumentos razonados para defender las propias opiniones de manera clara y ordenada, prestando atención a la pronunciación y a la gestualidad, utilizando el registro formal, las normas de cortesía y las estrategias de interacción oral.

Respuesta

Documentos

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